Hoy os queremos contar una historia que nos llega desde el norte de España, concretamente desde la costa Cántabra, y trata sobre cabras bermeyas que tienen nuestros dispositivos digitanimal.

«33 DÍAS A LA DERIVA EN EL CANTÁBRICO»

Jesús López es un ganadero asturiano, que posee cabras Bermeyas, una raza autóctona del Principado. Esta manada, pasta habitualmente en una de las zonas más hermosas de la costa occidental, por estar repletas de acantilados que orillan con el Cantábrico, cerca del Cabo de Vidio. Cuenta con una manada de unas 30 cabezas, que suelen alimentarse libremente de los abundantes pastos, accediendo a las partes más escarpadas del litoral, incluso a las playas. Este ganadero controla el movimiento y la ubicación de sus animales con tres dispositivos de digitanimal.

cabras Bermeyas con dispositivos digitanimal

A finales de agosto, 7 de sus cabras se quedaron en una zona rocosa y, por miedo a los turistas y los perros que rondaban por la zona, no abandonaron el lugar antes de que subiera la marea, por lo que quedaron aisladas entre los peñones. Jesús fue testigo, a través de su móvil, de la comprometida situación de sus animales. Era un día de fuerte oleaje, que seis de ellas pudieron evitar, ascendiendo finalmente por la pendiente. La séptima cabra, que portaba el dispositivo de digitanimal, fue golpeada brutalmente por el oleaje y desapareció mar adentro.

Ubicación de cabras bermeyas lo con los dispositivos de digitanimal

En un primer momento, el dispositivo dejó de emitir señal por lo que Jesús llamó a nuestro servicio de atención al cliente para informar sobre este hecho y darlo de baja. Sin embargo, nuestros técnicos comprobaron al segundo día del incidente que el collar emitía señal cada media hora, tal y como estaba programado.

dispositivo de digitanimal

Tras 33 días a la deriva y emitiendo señal, el dispositivo marcaba una ubicación concreta, cerca del puerto de Avilés a más de 30 kilómetros de la zona de pasto, en un recorrido por mar que había ido proporcionando señal en todo momento, gracias a la estanqueidad y hermetismo que recubre nuestros sensores.

Jesús pudo localizar y recuperar el aparato en un área de residuos y escombros, donde el mar desaloja habitualmente todo lo que le sobra. Allí estaba el dispositivo, aunque de la pobre cabra no quedaba ni rastro, suponemos que por la bravura y crueldad del Cantábrico.

Este incidente es una garantía de la robustez de nuestros collares de localización digitanimal ¡resistentes incluso a naufragios!.

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